De quien tú dejaste atrás.

Mi abuelita tenía una media hermana mayor. Su papá no tuvo ningún problema con que mi bisabuela tuviera ya una hija, cosa quizá algo extraordinario con el machismo de los años 40. Cuando ella creció y la familia de mi abuela abrió una tortillería mi tía abuela era la encargada del negocio, tenía que atender a los clientes y hacer que sus hermanos menores hicieran bien las cosas para que no salieran feas las tortillas.
Contaba mi abuela que un día llegó su padre biológico arrepentido, pero mi tía abuela Gloria y mi bisabuela lo rechazan, no lo quieren, ¿para qué las abandono? Aquí ya no sé más de la historia y ahora me pongo a pensar en las razones por las cuales regreso aquel señor; me pongo a pensar que quizá se volvió alcohólico y necesitaba que le financiaran más botellas, puede que también haya tenido esos típicos problemas de tener cuentas pendientes en una cantina o casino, quizá no había caído en ninguno de esos vicios y sólo pensó que podía ir a ver si sacaba algún provecho del próspero negocio familiar. El que hubiera estado totalmente arrepentido también es una opción, quizá mínima, pero aunque tuviera un 80% de probabilidad a ser cierta yo la descartaría.
Así como existen los arquetipos de Antígona, de Epido o de Peter Pan deberían profundizar en este arquetipo que es bastante popular, quizá yo no lo conozca ni lo he encontrado (seguiré investigando sobre esto, por si en verdad llega a existir esta arquetipo o complejo). Frases como "padre es el que cría, no el que procrea" o "tú no eres mi padre, no sabes todo lo que sufrió mi madre" y los escenarios dramáticos donde el hijo abandonado ahora es ya todo un abogado o un ingeniero (no entiendo porque estás profesiones son siempre las más utilizadas), el padre viene arrepentido, o quizá en busca de sacar un provecho y el hijo lo rechaza han sido comunes en esta antología de historias extrañas llamada vida, y supongo ha de prosperar más este tipo de escenarios en la clase baja, que es a donde pertenezco.
De niño tenía cierta esperanza a que regresara aquella persona que nos abandonó, no tanto por una necesidad de tener un "padre" sino porque económicamente mi madre la pasaba muy mal y esperaba que esa persona aliviara esa presión económica que ahorcaba a mi mamá. No esperaba a que regresara por necesidad de tener un padre, a mi abuelo es al que me enseñaron a decirle papá, además de que ver las actitudes patriarcales de los padres de autenticados de la gente que he conocido me asusta y me hace sentir afortunado de no tener esa figura en mi vida. Mi abuelo (papá) sólo quiere que sea una persona buena, aunque yo le llame padre nunca ha tenido la intención de formarme a su manera y adoptar sus hábitos, como lo hace un hermano de mi mamá con mi primo e intento implementar en mi esa formación para ser un "hombre" (que afortunadamente falló). Odio ver como los papás les dicen a mis amigos, primos, compañeros de escuela "siéntate como hombre", "debes ser caballeroso" (palabra que odio con todo mi ser igual que a la mayonesa) o como querían forzar a mis amigas, primas y compañeras a un habito y celibato como si sus esposas nunca hubieran sido sus novias y a cierta edad tuvieras que ir a una oficina del gobierno, tomar una ficha y esperar; cuando es tu turno de pasar a la ventanilla te entregaran a la chica con la cual te casaras y tendrás una familia. Tendrías que pagarle al coyote que toma su atole con una torta de tamal en la rampa para discapacitados de la entrada de la oficina de gobierno para que te toque una esposa bonita y sumisa.
Ahora que lo pienso, un padre me habría puesto, quizá desde los catorce años, a pensar en armar una familia; ahora tengo 18 y tengo pensado en no pensar, mínimo, en los 10 años en una "familia". Pero si yo ya tengo una familia: mi abuelo, mi abuelita que está en el cielo, mi mamá, mi hermana y mis gatos. En fin "cosas de hombres".
Retomando el tema del retorno, aquella "esperanza" con el tiempo de volvió a un odio, por no regresar, por no liberar el peso con el que cargaba mi mamá, sólo quería eso, no quería un papá, no quería que estuviera con mi mamá, no lo quería cerca. Ahora lo quería lejos, quería que desapareciera de la tierra. Ahora lo odio. Ahora deseo que ese "regreso" no se dé, ya no me importa, a mi mamá nunca le importó y ha sido capaz de salir adelante con mi hermana y el parásito que escribe esto. No quiero que regrese porque quizá sea un deshecho humano y me sienta peor al saber que vengo de aquella porquería. No quiero que regrese porque soy un asco en la vida, porque soy un fracasado y ahora él se unirá a aquel grupo encabezado por mi tía Josefina que se encarga de recordarme en cada oportunidad que tienen que soy un desperdicio de materia, que sólo estorbo y consumo oxigeno que otros sí podrían aprovechar, que mejor me hubieran abortado.
Esa no hubiera sido una mala idea. Lamentablemente la sociedad, por gente como mi tía Josefina, no deja que las mujeres escojan que hacer con aquel feto y recrimina a quien decide qué hacer con su cuerpo, pero después también recrimina el que tengan un hijo sin padre.
Eduardo, un compañero de la escuela, contaba que su papá tenía más hijas y que iba a conocerlas. Esa idea de atormenta. Lo que más me duele es que pese al esfuerzo que ha hecho mi mamá se ha llevado crueles críticas y un hijo que no le ha sabido responder su esfuerzo.
Espero nunca conocerte y espero mueras pronto, sé que tu madre también tiene algo que ver y con todo mi ser detesto todo lo que tenga que ver contigo, me choca que existas en este mundo donde también existe gente maravillosa. Retomando palabras de Morrissey te deseo una infeliz existencia, de parte de quien dejaste atrás.

Comentarios

  1. Excelente escrito, sé que probablemente era algo personal, pero fue increíble la forma en que uniste el análisis a la anécdota.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares