Andrés y su sopa.
La persona a la cual le tenía menos confianza y fe estaba ahí, con él. Lloraba desconsoladamente porque su papá lo dejó ahí, con su tía, Andrés la detestaba. Odiaba que la tía Mercedes lo regañara por no comer tan rápido y por no estar tan gordo como el pequeño cerdo delincuente que tenía por hijo. "El Chava", aquel chico que aspiraba la sopa como si fuera una aspiradora y después se regocijaba doblándole una pata al pobre pollo que tenía en la mesa, le devoraba toda la carne hasta romper el hueso y extraer su contenido. Lamentablemente Andrés sufría un castigo similar por parte de su primo; una vez, su pierna hizo "clack" (al igual que el ave cocinada), Andrés lloró como nunca antes había llorado.
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